Un pedazo de Rusia en Madrid

12 Ene

20170112_155803 (1).jpgSolo hay que ojear TripAdvisor para entender que no hay muchos restaurantes rusos en Madrid. Uno de los pocos, ‘Las noches de Moscú’, en pleno Malasaña, remontó el vuelo tras protagonizar un episodio de Chicote, Pesadilla en la Cocina. Lo que ni Trip Advisor ni Chicote saben, aunque sea voxpopuli entre la comunidad eslava local, es que la mejor comida rusa de la capital se encuentra en el barrio obrero de Hortaleza, en la catedral ortodoxa de Santa María Magdalena. Se inauguró en 2013, coronada por cinco cúpulas de cebolla doradas, que representan a Jesús y a los cuatro evangelistas. Los domingos se reúne la parroquia, rusos y ucranianos en perfecta comunión, un evento familiar al que los feligreses llevan platos de cocina tradicional preparados en casa: vlinis, olivié, kotlet, borsch, pelmeni… En realidad la mayoría en Madrid son ucranianos, inmigración laboral, poco que ver con el perfil de las parroquias de costa (Torrevieja, Mallorca, etc), donde abundan emprendedores, jubilados y vividores, rusos principalmente.

Según el INE, hay unos 60.000 empadronados en España, pero solo 5.000 en la provincia de Madrid, que “no ejerce para los rusos la misma atracción que otras capitales europeas, como Londres o París”, explica Andréi, prelado de la Iglesia Ortodoxa rusa en España. Tiene 33 aunque aparenta ciertamente más, por aspecto y también por sabiduría. Su apariencia es impresionante, con la barba frondosa que se supone a los popes y cerca de dos metros de altura, enfundados en hábito negro (rason). Prefiere escuchar y cuando habla lo hace despacio, no da puntada sin hilo. Además de templo religioso, la basílica acoge una escuela de ruso, tanto para adultos como para niños, adoptados en su mayoría. El recinto hace también las veces de vivienda de Andrei, donde reside con su esposa porque, sí, los popes rusos pueden casarse, una de las diferencias entre la iglesia ortodoxa y la católica, ambas cristianas.

Pese a su cargo, le conozco principalmente como amigo de mi padre, ateo convencido, una de las amistades más singulares e improbables que se pueda imaginar. Pero es que Andréi no es un cura corriente. Aunque ahora regente una basílica de cúpulas relucientes, en los 13 años que lleva ya en España no ha rehuido nunca el ‘trabajo sucio’. Le conocen en Meco, Navalcarnero o Estremera, donde todas las semanas acude a dar servicio religioso a reclusos ortodoxos, principalmente chicos de los recados de mafias de Europa oriental. Trata a todos los fieles por igual, ese precepto que se supone a toda iglesia pero tan pocas veces se cumple. En una de esas prisiones, la de Soto del Real, fue donde conoció a mi padre, que organiza en el mismo horario talleres culturales para los internos. Después van juntos a tomar chocolate con churros en un bar del pueblo, donde cotillean sobre el módulo 3, el de “los reclusos chungos”, ante la atónita mirada del camarero.

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Una respuesta to “Un pedazo de Rusia en Madrid”

  1. Sergio enero 12, 2017 a 9:01 pm #

    Genial, como siempre….yo me quede sorprendido de ver otra iglesia ortodoxa rusa espectacular en imponente un día caminando por el centro de Biarritz…pagada a toca teja por rusos blancos antes que llegará el horror comunista a Rusia

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