Sobre la inmigración en Moscú

14 Oct

caceriaEl racismo en Rusia tiene una peculiaridad respecto al de países europeos, que es mayoritariamente hacia compatriotas (procedentes del Cáucaso) o antiguos camaradas (repúblicas de la URSS). También es cierto que en un país con 9 husos horarios y una superficie como 35 veces España la ensalada de razas y etnias tiene más ingredientes. No lo digo como excusa, sino para poner en contexto.

Conozco a unos pocos moscovitas, en general de clase acomodada y cuya opinión respeto, a los que percibo posiciones sobre la inmigración entre contradictorias y rocambolescas. Conviene recordar que en tiempos de la URSS la capital estuvo poco menos que blindada a la inmigración (para mudarse hacía falta un registro dificilísimo de obtener), así que se trata de un fenómeno relativamente joven. Da igual que hayas nacido y vivido toda tu vida en el país, que tu región forme parte de Rusia desde hace 250 años o que tu pasaporte sea del mismo color que el suyo, si eres musulmán, bajito, moreno y vistes chándal de Adidas eres ruso de segunda.

Como en casi todas partes, el racismo se mezcla con el clasismo, es más cómodo señalar a la raza menos favorecida en la escala social. Los mismos eslavos que desprecian a los que fueron camaradas hasta hace 20 años (kirguís, uzbekos, tayicos o kazajos) tratan a los inmigrantes europeos occidentales con respeto y hasta admiración, dicho sea de paso, esto segundo un poquito menos desde la crisis económica. Sea como fuere yo en Moscú soy también un inmigrante, uno entre 2.5 millones, algo que me recuerdan periódicamente los laberintos burocráticos que tengo que recorrer para residir legalmente. Por eso, y aunque mi Moscú es muy distinto al suyo, siento empatía por los otros inmigrantes y preocupación por sus problemas.

Sin ellos Moscú no amanecería todos los días limpia y recogida. Los inmigrantes asumen el trabajo duro y mal pagado que los rusos eslavos rechazan (básicamente porque pueden: en la capital hay pleno empleo). Y con trabajo duro no me refiero a recoger hojas caídas con una escoba  y un carrito, sino a picar hielo de madrugada a 20 bajo cero durante 8 horas, despejar las calles donde viven compatriotas que te desprecian o, en el mejor de los casos, ningunean.

Hasta el peor estratega sabe que no hay mejor distracción para los verdaderos problemas que un buen chivo expiatorio. Los oligarcas expoliaron el país en los noventa pero no es plan de echarle la culpa a un eslavo que viste traje y reside en Londres, así que echas mano del vecino más débil.  Y los primeros en encender la mecha son los propios políticos, erigiéndose en mariscales de una amenaza que en realidad no existe: “Ni tayika ni uzbeka. Moscú es una ciudad rusa y debe seguir siéndolo. Los que hablan mal ruso y tienen una cultura distinta, mejor que se queden en su país. Si seguimos el ejemplo de Europa y abrimos la puerta a los inmigrantes sólo obtendremos guetos y coches quemados”. Tan hermosas y conciliadoras palabras no son de ningún líder fascista sino de Sergey Sobianin, alcalde de Moscú, reelegido el mes pasado por mayoría absoluta. En esas manos estamos.

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4 comentarios to “Sobre la inmigración en Moscú”

  1. javier octubre 17, 2013 a 11:45 am #

    interesante, porque lo del chandal adidas? suena raro que los tayikos o kirguises emigren a moscu cuando estan sus paises super lejos, no les sale mas a cuenta emigrar a china o india?

    • karusito octubre 18, 2013 a 7:18 am #

      Lo del chándal de Adidas lo digo porque es literal. La mayoría de los emigrantes de ex repúblicas sovieticas utilizan pantalones de chándal de Adidas ceñidos, con las tres rayas en el lateral. Debe ser moda en su comunidad.

      Por qué a Rusia? Porque 1) es fácil. Rusia no exige visado de entrada a los habitantes de países de la antigua URSS. Por cierto, abolir ese régimen de no-visado es una de las principales demandas de los nacionalistas. Os recuerdo que los europeos sí necesitamos visa. 2) para un ex sovietico Rusia es y siempre será ‘La Madre Patria’ y Moscú es el centro del Mundo. Igual que Pekín lo es para un asiático o Nueva York para un occdental. Quizá todavía más. al ser Rusia un país tan centralizado.

      • javier octubre 25, 2013 a 4:40 pm #

        buenisima explicacion, gracias. es verdad que necesitamos visado, me entere viendo un folleto de una agencia que ofertaba viajes a san petersburgo

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  1. Una de taxistas | Crónicas Rusas - febrero 2, 2016

    […] morenos y de ojos medio achinados. Una cuestión de racismo/clasismo a la que ya me referí en alguna entrada previa. Se saben el callejero de la ciudad peor que yo, uno me llegó a reconocer que sin GPS no sabría […]

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