El parque automovilístico de Moscú

16 Jun

ImagenComo hemos contado en anteriores entradas, de un tiempo a esta parte, algo así como una década, el centro de Moscú se ha convertido en una orgía de nuevos ricos, de paletos en dinerolandia. Es vox populi que se encuentra entre las 3 urbes con el metro cuadrado más caro del mundo (17.600$ / m²), por cierto, en muchos casos por viviendas de escaso lustre. Pero el que no haya venido nunca a Moscú y pateado un poco el centro quizá no sea consciente de la feria de coches de lujo que circula por la ciudad.

Sabemos que se puede concentrar a un puñado de ricachones en un mismo pueblito junto al mar y hacer mucho ruido, tipo Montecarlo, que no llega ni a 10.000 habitantes y, por cierto, está últimamente lleno de rusos. Pero es que en el centro de Moscú residen unos 4 o 5 millones de habitantes. No digo que todos sean ricos y conduzcan coches de lujo, pero dado el tamaño de la muestra la proporción no tiene parangón. Los Bentley, Lexus y, sobre todo, Mercedes 500 están a la orden del día. Los Masseratti, Rolls Royce y Ferrari son ya un poco más exclusivos, pero no hay día que no me cruce con alguno. He visto en mi barrio a mujeres florero llevar al niño al colegio en Hummer. A todo se acostumbra uno en esta vida. Pero incluso a estas alturas de la película hay un pequeño lugar para el asombro ocasional. Fue un flechazo instantáneo el pasado sábado, una rareza de buen gusto en el centro de Moscú, un Aston Martin deportivo, el tipo de coche que no había vuelto a ver desde los cromos de mi infancia. Llegados a cierto punto, el verdadero lujo no reside en el precio sino en la exclusividad y la diferenciación.

Los Mercedes 500 (o en su defecto Audi A-8) con chófer 24-7 y lunas tintadas son el best-seller del mercado moscovita, estándar de diplomáticos, mafiosos y ricos de nuevo cuño por encima de los 50. Si Mercedes fabricase una gama superior al 500, al día siguiente vendía 5.000 vehículos en Moscú. Los BMW deportivos (nunca por debajo de serie 5) son para los hijos de papá y las mujeres florero. El contraste sobre el asfalto es un espejo de la desigualdad económica de la nueva Rusia. Junto a los vehículos de gran lujo es habitual cruzarse con ejemplares jurásicos de Lada o Zhiguli, el coche de inmigrantes de ex repúblicas soviéticas y de los abuelos para ir a la dacha. En Rusia, a diferencia de en España, apenas se ven coches franceses; Peugeot, Citroën y Renault ostentan cuotas de mercado ridículas. La clase media mira más a Oriente: Toyota, Nissan o Mitsubishi.

La mayoría de potentados de Moscú lo es desde hace bastante poco tiempo, de primera generación. El ricachón de cuna no siente la necesidad palpitante de mostrar su dinero (o en general lo hace de forma mucho más sibilina), lo asume con la naturalidad de a quien le vienen las cosas dadas. El nuevo rico, en cambio, ha mirado toda su vida con envidia al rico de cuna y, ahora que tiene, quiere mostrar su nuevo status y lo primero que hace es correr a un concesionario de Mercedes y aparcarlo en la puerta para presumir con el vecino. Como el buen gusto y la discreción no vienen de serie, cuando el rico de nuevo cuño se quiere hacer notar (aquello que hablábamos de diferenciación) surgen paletadas máximas, horteradas entre las que destacaría tunear coches de más de 100.000 euros. Y no hablo de poner unas llantas deportivas, no, sino de pintar un tigre en el capó de un Lexus.

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Una respuesta to “El parque automovilístico de Moscú”

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  1. Coches horteras en Rusia - junio 19, 2013

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