Sobre las elecciones

5 Mar

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En Rusia ya han superado esa costumbre electoral casposa, improductiva, trasnochada, costosa y muy española de empapelar las calles con retratos de photoshop y lemas biensonantes para elfos lobotomizados. Apenas me he cruzado con una docena de carteles en todo Moscú durante la campaña, ninguno de Putin. El cobre se bate en la televisión y en las corrientes de opinión de internet. Pero, sobre todo, en el despacho de cada jefe que te dice lo que debes votar.

En teoría, y a diferencia de en España, uno puede llegar lejos en política rusa sin pasilleo de partido. Es más, uno podría incluso dirigir el país más extenso del mundo sin pertenecer a ningún partido, algo impensable en la España del enchufismo y los groupies con escaño. El presidente (y no el primer ministro) corta casi todo el bacalao en Rusia y su elección es directa. Sirva de ejemplo el liberal oligarca Projorov, tercer candidato más votado, debutante y sin partido.

La capacidad oratoria de Putin es espectacular: su dicción, su utilización de los silencios y movimiento de las manos. En España se suele poner como ejemplo únicamente a Obama, porque de ‘los malos’ no conviene decir nada bueno, ni aunque sea intrascendente.

No conozco todavía muchos rusos, pero lo que no conozco es ninguno que vote a Putin, y mucho menos a Rusia Unida. Eso sí, conozco a un puñado que reniega, perfil moscovita joven de clase media-alta.

El 25% de la población rusa (eso son 36 millones de habitantes) vive ‘semi-aislada’ en pueblos/poblados con la única ventana al mundo de los dos canales de la televisión estatal para los que la palabra parcialidad se queda corta. ¿Internet? ¿Qué es eso?

Según encuesta de PEW global para The Economist, el 50% de los rusos considera una gran desgracia que ya no exista la URSS y el 65% piensa que la situación económica del país no es buena (eso creciendo al 7% PIB anual…). El oficialismo reniega de Gorbachov por vendido mientras Stalin se mantiene una semana más en el top-10 de venta de camisetas en la Plaza Roja.

El domingo electoral lo pasé haciendo la compra de la semana, viendo baloncesto por internet y limpiando someramente la casa, que a veces toca.

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4 comentarios to “Sobre las elecciones”

  1. Diego marzo 6, 2012 a 10:34 am #

    Interesante lo de la oratoria de Putin… ¿Algún discurso disponible en Youtube con subtítulos?
    Un abrazo desde Pekín!!!

    • karusito83 marzo 6, 2012 a 2:05 pm #

      DiegoL. Sobre la capacidad oratoria de Putin, me quedé impresionado un día que estaba puesta la TV de fondo (para hacer ruido pues apenas entiendo) y retransmitían una especie de clase suya en la Universidad de Moscú. Durante el turno de preguntas y respuestas el tipo dio un recital. No dudaba ninguna respuesta, pero tampoco se apresuraba a darla. Se acercaba andando tranquilamente hasta el sitio del alumno que había preguntado, le miraba a los ojos y empezaba a hablarle, con seguridad pero sin arrogancia. Las paradas, los silencios, los cambios entonación… fue espectacular. Yo no entendía ni media, pero al César lo que es del César: consiguió impresionarme.

      Evidentemente las preguntas estarían preparadas y las respuestas también. Pero a lo que me refiero es al continente. He estado rastreando algún vídeo de aquel día, pero no encuentro. Si veo algo te lo paso por privado FBK.

      Abrazo desde Mockba!

  2. Jesusló (@jeloro2) marzo 7, 2012 a 10:46 am #

    Cuántos gobernantes han hecho lo que les ha dado la gana aprovechándose de las ansias de pasado de algunos pueblos… Aquello tan falso (casi siempre) de cualquier-tiempo-pasado-fue-mejor…

    • karusito83 marzo 7, 2012 a 11:07 am #

      @jeloro2 El nacionalismo (esa moda de buscar diferencias en vez de puntos de encuentro amparados en un pasado glorioso para no compartir impuestos con el vecino pobre) es un fenómeno relativamente nuevo en Rusia, surgido en el putinismo. Cuando este llegó al poder el país estaba con la autoestima por los suelos tras la caída del socialismo, la desintegración de la URSS y los reveses militares en Chechenia, el caldo de cultivo perfecto para el nacionalismo. Un baño de autoestima desde la irracionalidad. La evocación al pasado en Rusia es una coña, pues cualquier tiempo pasado fue verdaderamente peor. Ahora tienen una oportunidad increíble para reengancharse al mundo, cabalgando en petrodólares y con una juventud relativamente preparada y, sobre todo, con empuje. Sin embargo, Putin es el freno.

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